Subaru Impreza 2.0 Turbo 4WD: "Lobo con piel de cordero"

Dedicado en su cumpleaños a: Picoco, gran colaborador del blog y fanático de la marca.

Bajo la apariencia de una apacible berlina de cuatro puertas y carácter familiar, se escondía un verdadero deportivo. El Impreza fue el coche elegido por Subaru para dar el gran salto en el Mundial de Rallyes, y pasar de ser un simple comparsa a convertirse en un equipo capaz de ganar el Mundial de constructores 3 años seguidos. Todo ello gracias a las cualidades del fantástico Impreza Turbo 4WD de serie.
El Subaru Impreza debutó en el Campeonato del Mundo de Rallies en el 1000 Lagos, en 1993. Tuvo un debut extraordinario: Ari Vatanen consiguió la segunda posición por detrás del Toyota de Juha Kankkunen, Campeón del Mundo aquella temporada.

Subaru había entrado en el Mundial tres años antes, en 1990, con el equipo Prodrive, de David Richards y los Legacy RS Turbo. Las 2 primeras temporadas, con Markku Alen y Ari Vatanen como pilotos, el equipo se dedicó a conocer a fondo el auto y el complicado mundo de los rallies.
Un coche de rallies: En 1992, Richards se fijoó en un joven piloto escocés de 24 años, Colin McRae, hijo de un antiguo campeón británico y le ofreció uno de sus coches. McRae destruyó seis Legacy aquella temporada, pero en el rallye anterior al del debut del Impreza, el de Nueva Zelanda, el fogoso escocés firmó la primera victoria de la marca en el Campeonato del Mundo. Estaba claro que Subaru necesitaba un nuevo coche, más adaptado a los rallies que el enorme Legacy, y pensó que el Impreza iba a ser una buena base. El coche acababa de ser presentado en el Salón del Automóvil de Tokio, en 1992, como una tranquila berlina de cuatro puertas. Inicialmente estaba pensado para ser ofrecido con 2 motorizaciones, un 1,6 litros de 90 caballos de fuerza y un 1,8 litros de 103, ambos con arquitectura boxer de cilindros horizontales opuestos y árbol de levas único (más tarde hubo una versión 2,0 litros de 125 caballos de fuerza y un 2,5 litros de 167, todos ellos con tapa de 4 válvulas por cilindro). Con esos mimbres era difícil hacer un coche de rallies, aunque la base era buena; así que se decidió llevar a cabo modificaciones importantes en el motor, y construir las unidades necesarias para su homologación como Grupo A. El resultado fue el Impreza 2.0 Turbo WRX. Del coche original se conservaron sólo las medidas exteriores. Para el motor se recurrió al bloque del Legacy RS, un 2 litros (el máximo permitido en el Grupo A) turboalimentado y dotado de 2 árboles de levas a la cabeza, que permitió llegar a los 240 caballos de potencia. La transmisión se confió al sistema de diferencial central planetario con acoplamiento viscoso y diferencial trasero viscoso, utilizado en el Legacy RS, pero cambiando la distribución del par que, en condiciones normales de adherencia, privilegiaba el tren trasero que recibía el 65% del total. Además se modificó la suspensión, a la que dotaron de una mayor dureza, con muelles más firmes y amortiguadores de gas; se aligeró el conjunto en la medida de lo posible y se equipó el coche con frenos de disco ventilados en las cuatro ruedas y llantas de aluminio de 16 pulgadas. Las modificaciones en la carrocería afectaron a las tomas de aire, los pasos de rueda y el acoplamiento de un alerón trasero y unos faros de largo alcance delanteros. Este coche jamás llegó a Europa, donde, hasta la llegada de la versión de 218 caballos de fuerza, sólo se vendieron los Impreza básicos.
Todo un éxito: El Impreza tuvo un debut espectacular en el 1000 Lagos, cuando Vatanen llegó a liderar la carrera y obligó a Kankkunen a correr de verdad para ganarle. En 1994, las ambiciones del equipo crecieron con el fichaje de Carlos Sainz para acompañar a McRae. La temporada del español fue brillante. Con un coche en desarrollo, ganó el Acrópolis, cosechó seis podios y llegó al RAC en condiciones de disputarle el título a Didier Auriol (Toyota). Al final, sin embargo, Sainz, tras marchar segundo, se salió de la carretera dejando el título al francés y la victoria en el rallye a su compañero McRae. La política de Subaru de no facilitar el triunfo que Sainz necesitaba en el RAC, enturbió las relaciones entre ambos pilotos en 1995., año en el que Subaru ganó el primero de sus tres títulos de marcas consecutivos y McRae el de pilotos tras un polémico final, de nuevo en Inglaterra, en el que Sainz acusó veladamente al equipo de favorecer a su compañero. Pese al ambiente enrarecido, los Subaru ganaro 5 de los 8 rallies del año (3 Sainz y 2 McRae).
En 1996, las tres victorias de McRae sólo sirvieron para lograr el segundo título de constructores, y en 1996, los cinco triunfos del escocés le dejaron a un solo punto de Tommi Makkinen, que ganó el campeonato. Con las victorias de Ericsson, en Suecia y Nueva Zelanda, y la de Liatti, en Montecarlo, Subaru saboreó el tercer título consecutivo de constructores.
Con el Coupé: Para entonces, el equipo había abandonado ya el Impreza de cuatro puertas y corría con un coupé, cuya versión de serie desarrollaba 280 caballos de fuerza, fruto de dos evoluciones en el motor. Con la reglamentación del os World Rallye Car imperante desde 1997, Subaru ya no estaba obligada a fabricar un determinado número de unidades de cada evolución del auto, asío que dejó el coupé con 280 caballos, reservado al mercado japonés, y exportó a Europa una versión, en carrocería berlina y "break", con el motor desinflado a 218 caballos. El equipo de rallyes, por su parte, siguió compitiendo, con Richard Burns y Juha Kankkunen como pilotos tras el pase de McRae a Ford, en 1999. Los resultados, sin embargo, no fueron tan buenos, pese a que Burns peleó hasta el final por el título del año 2000 contra el finlandés de Peugeot, Marcus Grönholm. En el año 2001 se recuperó la carrocería de cuatro puertas, con el frontal modificado como consecuencia del cambio de look operado en el auto de serie.

El nuevo WRX (2001): En el año 2001 se lanzó la segunda generación del Impreza con importantes cambios estéticos. La parte delantera recibió unos faros redondos, más modernos y el faldón y el capó fueron modificados. Pese a que la línea general permaneció casi sin cambios, sí los hubo en el interior, con un salpicadero más funcional y asientos nuevos. La versión más potente del auto, llamada WRX, mantenía el 2 litros turbo de 21 8 caballos, aunque con un par motor ligeramente más elevado, lo que redundaba en una mayor elasticidad de la mecánica. El coche se ofrecía en el mercado europeo en versiones de cuatro puertas y "break", y su equipamiento de serie ganaba muchos enteros con la aparición de un climatizador automático, en lugar del aire acondicionado y de airbags laterales, entre otros elementos que no estaban disponibles en la generación anterior del Impreza.

Marrón y celeste

Combinación exclusiva en su totalidad de las islas Británicas, como podemos ver en las imágenes de abajo (que pertenecen a la muy buena página Historical Football Shirts). La mayoría de ellas, de fines de siglo XIX y principios del siglo XX.

Inglaterra
Rotherham Town (1884-1885)


Inglaterra
Bury


Inglaterra
Mansfield Wesley (1906-1910)


Inglaterra
Mansfield Wesleyans (circa 1897-1900)


Inglaterra
Wimbledon (1893-1894)


Inglaterra
West Bromwich Albion (1881-1883)


Inglaterra
Notts County (1934)


Inglaterra
Newport County (1919-1920)


Inglaterra
Northampton Town (1897-1899)


Inglaterra
Leicester Fosse (1886-1890)


Inglaterra
Grimsby Town (1902-1904)

Gaturro polideportivo

La creación de NIK, que suele aparecer entre otras publicaciones, en La Nación y La Capital de Rosario, esta vez desafía en varios deportes (fútbol, equitación y tenis) a "Gatovica", amor platónico de Agatha.



Jutta Kleinschmidt: La reina del Dakar

Jutta Kleinschmidt pasará a la historia por haber sido la primera mujer en ganar el durísimo París-Dakar, una prueba mítica considerada "cosa de hombres". Jutta consiguió en la edición del año 2001 la espectacular victoria, que no sorprendió a nadie.
Desde hacía algunos años, esta ingeniero alemana era una de las grandes protagonistas de la prueba y estaba claro que sólo precisaba una oportunidad para conseguir su propósito y entrar en los anales, aunque ella minimizó el hecho de ser la primera mujer en conseguir la victoria: "Lo verdaderamente importante es ganar el Dakar, independientemente del hecho de ser hombre o mujer". A sus 38 años, saboreó por fin el sueño que había acariciado 15 años atrás. Pero debió esperar todavía casi un mes para que fuese del todo cierto. Jean-Louis Schlesser presentó una reclamación contra ella. Al francés, el "rey" de los últimos Dakar, no le gusta perder y menos frente a Jutta, una mujer... especial, que durante años fue su compañera, un golpe demasiado duro para su orgullo. A los 18 años se compró una moto "porque no tenía dinero para comprar un auto" y quedó enganchada por el Dakar cuando decidió seguirlo como turista. En la primera ocasión, la moto la dejó tirada, pero ella no la desanimó, sino que la movió a preparar con más

fuerza la siguiente.
Esta vez, el desierto la atrapó de forma total. Abandonó los descensos en trineo y se dedicó en cuerpo y alma a su nueva pasión. Con una licenciatura en ingeniería física, trabajó en BMW -en el departamento de medida-, aunque cada vez que podía dejaba el trabajo para correr en el desierto. Su pequeño apartamento de 80m2 era un taller, y cada vez que entraba o salía hacia una carrera, debía desmontar parte de la moto, que no pasaba por la puerta. Participaba en todos los rallies de todoterreno posibles, incluso en el Dakar, siempre en moto, si bien pronto se dio cuenta de que las 2 ruedas "son demasiado difíciles para que una mujer se destaque. No se trata sólo de un problema de resistencia física, sino que los hombres que ocupan los mejores
posiciones están todos un poco locos". En 1993, Jean-Louis Schlesser la convenció para correr en auto, primero como su copiloto y después confiándole uno de
sus buggies y se destacó rápidamente, si bien debió esperar a 1997 para ganar una etapa del Dakar.
De Schlesser a Mitsubishi: con el apoyo del importador alemán de Mitsubishi, consiguió tomar parte
en algunas pruebas. La victoria del Dakar, lejos de ser el final de una carrera, es el principio de una nueva vida. El hecho de ser mujer posiblemente le facilitó algunos apoyos, pero el triunfo del Dakar le permitió multiplicarlos. "Son pruebas duras para todos. No me siento especial por nada y creo que se me aprecia en el ambiente por ser buen piloto, no por ser mujer... La mayor dificultad por serlo no estriba en la dureza, sino que en muchas carreras las duchas son precarias, improvisadas y comunes... pero también te acostumbras a esto. Me fascinan los raids porque, a diferencia de los rallies tradicionales, no conoces el recorrido y vas de sorpresa en sorpresa".
Pocas mujeres al "Top nivel": Aunque desde los inicios del automovilismo han existido mujeres que han competido, lo cierto es que muy pocas de ellas han alcanzado el máximo nivel. Sólo Jutta y la francesa Michèle Mouton han conseguido imponerse a los hombres; Kleinschmidt en el Dakar y Mouton en varios rallies del Mundial, llegando a ser subcampeona del mundo. A
ellas se le podría unir la estadounidense Cha Cha Muldowey, que consiguió ganar el Campeonato absoluto de Estados Unidos de "dragsters" (top fuel), las pruebas de aceleración que en este país tienen multitud de adeptos. En Fórmula 1 apenas media docena de mujeres han conseguido competir. A la legendaria María Theresa de Filippis, de los años 50's, se debe unir el nombre de Lella Lombardi, la única que consiguió entrar en los puntos. Divina Galica y Desireé Wilson intentaron competir, sin éxito, al igual que Giovanna Amati. En Indianápolis, Janet Guthrie consiguió calificarse en varias ediciones, pero en el año 2000 sorprendió Sarah Fisher, una jovencita de apenas 19 años en esa época que se midió sin complejos y que parece dotada de las cualidades necesarias para conseguir ganar.
Victoria trabajada: La carrera fue un auténtico duelo entre los autos de Schlesser y Mitsubishi. Los mejores pilotos de la
marca japonesa tuvieron problemas, y Schlesser mandaba hasta que una penalización le hizo entregar el liderato a Josep María Serviá, su compañero. Cuando éste tuvo problemas, fue el inesperado Masuoka quien marcó el ritmo, pero cometió errores y Schlesser supo aprovecharlos para alcanzarle. Las mínimas diferencias a falta de un par de etapas provocaron
una maniobra desesperada: penalizar para salir delante y no perder tiempo a causa del polvo..., y a ser posible cargar al rival con el problema. Aquí se gestó todo: Masuoka rompió la suspensión intentando proteger su liderato, Schlesser y Servià fueron penalizados por conducta antideportiva y Jutta Kleinschmidt estaba allí, junto a ellos, para jugar la última y definitiva baza.

Atlético Aviación, una fusión para beneficio de todos

Para hablar de la historia del Atlético Aviación hay primero que conocer brevemente como se fundó el club que ahora recibe el nombre de Atlético de Madrid, y el cual no está pasando por su mejor momento en la actualidad. El Atlético de Madrid se fundó en 1903 bajo el nombre de Athletic Club de Madrid por dos estudiantes vascos afincados en Madrid y podríamos decir que era un "equipo sucursal" del Athletic de Bilbao, conjunto que ya sabía de que iba este deporte debido a los ingleses que residían en el País Vasco. De hecho, ambos equipos vestían la misma indumentaria, camiseta con una franja blanca y otra azul y pantalón azul, ya que el Athletic de Bilbao compraba los uniformes del Blackburn Rovers en Inglaterra para jugar en España. Se dice que en 1911 el encargado de viajar a Inglaterra para comprar los uniformes de ambos equipos no consiguió uniformes del Rovers y tuvo que comprar los del Southampton, el cual usaba camiseta a rayas rojiblancas y pantalón negro, siendo el Bilbao el que adoptaría todo el uniforme del conjunto inglés y el Atlético de Madrid el que conservara los pantalones azules.
En la temporada 1939/40 y tras la Guerra Civil española, el equipo está completamente descompuesto, ya que muchos de sus componentes habían muerto en la guerra o estaban presos. Por ello, y debido a la mala situación por la que estaba pasando el equipo, se intentó buscar una solución. Por su parte, el conjunto del Aviación Nacional, equipo de fútbol del Ejército de Aire que surgió durante la guerra, quería federarse y jugar en Segunda o Primera División, algo que no le permitió el reglamento de la Federación Española, el cual establecía que cualquier conjunto recién federado debía empezar por la categoría más baja.
Ante esta situación, el Aviación Nacional busca la solución en una fusión con el Athletic Club de Madrid, equipo que necesitaba jugadores y una inyección económica por el mal momento que estaban pasando. Había otro club, el Club Deportivo Nacional, con el que también cabía la posibilidad de fusión, pero finalmente los representantes del Aviación Nacional decidieron fusionarse con el Athletic Club de Madrid y así formar el Atlético Aviación.
El nuevo equipo consiguió a los mandos del entrenador Ricardo Zamora dos ligas, la de 1939-40 y 1940-41, algo que demuestra la buena apuesta del Atlético con la fusión de un equipo que estaba pasando por uno de los peores momentos de su vida. El título conseguido en la temporada 39-40 era la primera vez que el equipo conseguía ser campeón de la Primera División española. En 1947 el club cambió de nuevo su nombre y empezó a llamarse Club Atlético de Madrid, modificando incluso el escudo que venía utilizando años atrás.
En la actualidad, el Atlético de Madrid C, equipo que juega en la tercera división española, recibe la denominación de Atlético Aviación, lo que demuestra la buena época que se firmó cuando el club recibía ese nombre.

Carlos Cruz (Leeds, UK)

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