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TALK TALK

Cualquier conocedor a la hora de escuchar o leer el nombre Talk Talk lo ubicará dentro de esa efímera pléyade de artistas Synthpop que surgieron en una época donde el maquillaje, el glamour, los sonidos sintetizados y los coloridos videoclips eran la sensación, pero en la que muchos artistas que también pisaron fuerte en las listas, no trascendieron más allá. He conocido algunos conocedores lo catalogarìan en el mismo paquete de Kajagoogoo y Men Without Hats. Algunos conocedores recientes lo relacionarían más con un tema que les sonaría familiar gracias a Gwen Stephanie, pero aquellos que les gusta indagar encontrará una banda que tuvo un auge comercial desde 1982 hasta 1986, y una decadencia en su etapa final desde 1988 hasta 1991, mientras que otras subjetividades menos facilistas harían un acercamiento más profundo y hablaría de las más extrañas, interesantes e infravaloradas evoluciones musicales en la historia de la música pop/rock, o simplemente un artista incomprendido.

Talk Talk agrupación británica liderada por Mark Hollis, tuvo una "época dorada" con sus 2 primeros álbums "The party´s over" (1982), "It´s my life" (1984), donde Hits como Talk talk, Today, Such a shame y su éxito más emblemático "It´s my life" marcarían lo que parecería que iba a ser su sello particular, el sub-género Synth pop con estética New Romantic, pero en 1986 apareció la producción que marcaría el nuevo direccionamiento de la banda; el experimental "The colour of Spring" , sus dos álbums posteriores, obras finales "Spirit of Eden"(1988); que marcó la ruptura con el sello EMI; y Laughing stock" (1991) no solo muestran una propuesta que va entre lo experimental o vanguardista sino que también fueron los presuntos iniciadores de un subgénero que se desarrollaría y se perdería en lo profundo del universo underground y que fue llamado "Post Rock" (No confundir con Post Punk), que se trata básicamente de un estilo que utiliza la misma instrumentación básica de una banda rock, pero que presenta atmósferas y proyecciones melódicas más abstractas.

A continuación 2 canciones que marcan el contraste de una banda pop orientada al consumismo y el de otra banda experimental que se diluye en el territorio suicida de la experimentación.

EMF, PROMESA BRITÁNICA DE PRINCIPIOS DE LOS NOVENTA


En cualquier cambalache, donde se pueden encontrar incluso cajas que alguna vez contuvieron saldos de remate de alguna discotienda en bancarota, y en donde no importe hurgar por un poco más de media hora con la muy ilusa esperanza de hallar alguna joya universal a precio de remate, se pueden pasar por inadvertidos miles de títulos, de los cuales uno, que no es tan joven diría "Con razón estos CDs nunca se vendieron y es que a estos artistas de cuarta a duras penas los conocerá su madre", eso mismo puede pasarle al álbum Schubert Dip (Prensado en 1991) asi como otro cualquier álbum de la formación inglesa EMF.

"Epsom Mad Funkers" o "Ecstasy Mother Fuckers", en realidad no se sabe cual de ambas corresponde al verdadero significado de la sigla EMF, fue una banda que para algunos que son un poco avanzados, por no decir muy avanzados, se dio a conocer por el hit "Unbelievable", con los que se hicieron notar tanto en charts de Norteamérica asi como en las listas británicas. Sí hoy día de casualidad los encuentras en la tele, seguramente debe ser en algún programa de MTV o VH1, donde estárán haciendo algún recuento de los "One Hit Wonders" del milenio, gracias a que Unbelievable parece ser lo único que sacó este grupo de 5 adolescentes, con irreverente aspecto alternativo.

Yéndonos un poco al costado de lo que significa el sonido de esta banda según su "única canción", que en gringolandia debe ser objeto de burlas por ser utilizada para toda suerte de comerciales o bandas sonoras de comedias pichurrias hollywoodezcas, y enfocándonos en su verdadero sonido. EMF, desde el garaje, fueron una banda orientada al rock alternativo, del que le llaman "indie", de sonido crudo y minimalista, que al insertarle a sus presentaciones un secuenciador CASIO de segunda mano, le dieron una peculiaridad única a su sonido, el cual podía relacionarse con el funk, urban, el electro-dance de finales de los 80 y hasta con algo de hip hop, sin perder nunca su escencia rock.
La banda se formó en Cinderford (Inglaterra) en 1989, James Atkin (Voz), Ian Dench (Guitarra), Derry Brownson (Teclados), Zac Foley (Bajo), y Marc DeCloedt (Batería). Tras 7 años de carrera, un éxito efímero, y tres álbums prensados, la banda se separa en 1996. Con reuniones en 2001, y algunos otros re-encuentros con la promesa de prensar nuevo material, que no pudieron ser concretados, tras la pérdida de su ya citado bajista en 2002, la banda ha estado dispersa aunque con una que otra presentación esporádica. Quizás se dejen ver nuevamente por estos días. (Sin hacer mucho ruido, claro)

A continuación, el segundo Single de su primer álbum "Schubert Dip", titulado "Lies", si querían escuchar la archi-conocida "Unbelievable", vayan a Youtube que es fácil de hallar.


BANDAS DE ROCK SOBREVALORADAS

Quiero que los que lean este post no se lo tomen de manera controversial, pues incluso hay varias bandas sobrevaloradas que a mi me gustan y que aquí no irán mencionadas como por ejemplo Black Sabbath, Pink Floyd, Led Zeppelin, Queen y otros que respeto como The Beatles, pero es que su sobrevaloración radica en el ícono cultural que éstas lograron hacer con su influencia vanguardista, en pocas palabras, creo que sin las bandas anteriormente mencionadas y no las que mencionaré a continuación la historia de la música rock no sería la misma.
Aún así no tiene nada de malo ser simpatizante de las bandas que están incluidas en este post, pues mucha gente lo es, y así no tengas idea de rock, con sólo mencionarlas y decir que conoces un par de canciones de ellas, serás reconocido por tu círculo de amigos rockeros como "Rockero Nivel Básico" (Pero rockero después de todo).
Las siguientes bandas en realidad no son malas, todas en cierta medida son buenas, pero creo que se les reconoció demasiado, sin ser mejores que muchas que cualquiera no conoce así que empecemos:


U2: Sí U2 se hubiese desintegrado en "The Unforgetable Fire", álbum de 1986, seguramente sería una banda de culto, pues sus primeros álbums con ese toque post punk, y sus letras de contenido de interés social y político, la harían diferente a las otras bandas post punk de la época que hablaban de temas más existenciales y oscuros, y aunque Rattle and Hum y The Joshua´s Tree que son consideradas obras cumbres de su carrera (Aunque no de mi agrado), creo que el camino que siguió U2, después de éstos fue con una actitud más fresca y apuntando hacia lo visual, preocupándose por lo rimbombante del vídeoclip y de los mega conciertos, los álbumes de U2 en los 90 y 00s tienen cositas interesantes pero no tienen tanta energía, o al menos se antoja postiza y repetitiva, aun asi gracias a esto, sobrevivieron un par de generaciones más.
METALLICA: Todo niño que escuche Metállica se sentirá un chico malo, el más rebelde, radical y satánico, sin embargo Metallica no es tan maléfico como muchos al principio suelen pensar. Yo reconozco que son una de las bandas más influyentes y sus primeros álbumes Kill´em all, Master of the Puppets, and Justice for all, y hasta el Black Álbum, son obras dignas de coleccionar, pero yo me pregunto ¿Es tan mediocre el sub-género "thrash" que ésta banda es lo único que merece la pena rescatar dentro de éste?. Sólo un buen metalero sabrá responder.

NIRVANA: Si no hubiera sido por la muerte de Cobain, ésta banda sería uno de tantos referentes del género Grunge de la época, como lo son Pixies (Banda que fue influencia hasta de los mismos Nirvana), Stone Temple Pilots, Soundgarden, Sonic Youth, y Smashing Pumkins, pero sin duda alguna la trágica muerte del susodicho lo elevó a la categoría de mártir y mesías del rock, gracias a la magia degeneradora de MTV.

LINKIN PARK: Para un rockerito de última generación, que le ha dicho NO al reggaeton y a los fenómenos JB (Justin Bieber y Jonas Brothers) ésta banda les parecerá "El clásico de la época", de lo poco decente que existe, cuando bandas como Placebo, le darían en la jeta y muy duro.


KISS: En realidad son una banda de rock normalita, cuyo mayor diferencia radica en su maquillaje y en la pomposidad de sus conciertos, sus letras no son un asunto muy poético que digamos.
IRON MAIDEN: Una de las mayores influencias del Heavy Metal moderno, con un estilo más ágil, enérgico y melódico, sin embargo al ser tan demasiado influyentes, hicieron que las banditas metal radicales de mechudos quisieran todos sonar como ellos, haciendo ya de su sonido característico todo un cliché, predecible y estancado. Casi toda bandita de metal peye de barrio suena a Maiden.

GUNS N´ROSES: Si ser rockero fuera una asignatura de escuela, Guns N´Roses sería lo que escucharían aquellos que están aprendiendo a leer. Cuando te enamoras del sonido de la guitarra eléctrica y adoptas al rock como tu estilo de vida, Guns N´ Roses será lo primero que te deslumbrará, básicamente por su sobrevalorado guitarrista Slash. A ver, Si crees Guns N´ Roses es una de las bandas grandes de todos los tiempos, ¿Qué puedes destacar de ellos sin Slash?, sin embargo, si te piden una lista de 10 guitarristas mejores que Slash, un rockero avanzado en menos 2 minutos te la sacará. Appetite for Destruction, fue un gran álbum de los 80, y los dos LP Use your Illussion, fueron un buen complemento, pero yo sé que el más radical de los fanáticos, no te dirá nada sobre sus álbums "Lies", "Spaghetti Incident" y "Chinese Democracy"; hasta ellos mismos se aburrirían escuchándolos, su discografía no es lo suficientemente extensa y portentosa como para considerar cada uno de sus álbumes referentes históricos de una era. Guns N´Roses fue un monstruo comercial que creció demasiado rápido y cayó por su propio peso. Hay bandas mucho mucho mejores que ellos, y el hecho de que MTV los haya hecho populares no es porque hayan sido los mejores.


GREEN DAY: Una banda ya veterana que perdura incluso en esta difícil época, aunque se hagan denominar neo-punk, están muy lejos de la actitud punk original, pues es triste pensar que gracias a que el público emo también los aclame, sigan siendo reconocidos por estos últimos años.
AEROSMITH: Yo sé que la historia de Aerosmith viene de mucho más atrás y que su reconocimiento no es gratuito, pero también sé que en los últimos veinte años ganaron popularidad, gracias a sus videos plasmados de inmenso colorido y chicas despampanantes, mas sus canciones tipo "rock adulto", que en realidad no suenan muy diferente la una de la otra. Son toda una gringada.

AC/DC: El ícono del hard rock austrliano por excelencia, sin embargo, yo diría que después de la muerte de Bon Scott, su vocalista original, es un grupo de fórmulas repetitivas.

LA SOMBRA DE ALAN WILDER


En realidad no lamento mucho no haber asistido al concierto de Depeche Mode, posiblemente el único acá en Colombia, el año pasado. Sin embargo, pese a que mi fanatismo hacia dicha banda alcanza las dimensiones más nerdas, tampoco me mortificaré de por vida por no haber estado allí. Muchos fanáticos nerds concuerdan que el sonido actual de la banda en vivo tecnológicamente es más que óptimo, musicalmente no es tan loable.
Si bien los álbums de Depeche Mode desde Ultra (1997) han mostrado una gran capacidad de la banda para seguir sonando vigente, e incluso más oscuro, la banda es más dependiente de los productores que de la capacidad creativa de los miembros oficiales de la banda: (Gore, Gahan, Fletcher) Si bien Martin Gore ha seguido siendo el creador de la mayor parte de las canciones, el trabajo en estudio no ha sido su fuerte, al igual que Gahan, quien sólo debe preocuparse por la perfección de su técnica vocal, y aportar en la composición de una que otra canción (Trabajo que no solía hacer antes), ni que decir de Fletcher, cuya labor musical y creativa en la banda ha sido, según algunos biógrafos de la banda, casi nula, ya que su función en la banda tiene que ver más con la gestión externa que con la creación. De manera que cuando salen al escenario, el sonido se antoja un poco más crudo, que a veces parece más una banda de covers que el auténtico Depeche Mode.
La apariencia de Depeche Mode en escenario, hoy día es como la de una banda de rock cuasi-progresivo, donde en medio de la pomposidad, los músicos de apoyo, miembros no oficiales de la banda no se nota tan trascendental, por muy bien que traten de interpretar.

Después de que en 1981, Vince Clarke abandonara la banda, Alan Wilder fue fichado como músico de apoyo, y a pesar de que sus dotes musicales comparados al de sus otros compañeros eran más avanzados, ellos, sus compañeros, al principio no lo llevaron a estudio para las sesiones de "A Broken Frame" (1982), sin embargo al no quedar satisfechos con el producto de dicho álbum, decidieron darle cabida a las ideas de Wilder, el cambio de sonido en "Construction time again" (1983) fue notable. A pesar que desde el principio trató de contribuir con algunas canciones de su autoría para la banda, jamás trató de relegar a Gore en su función de lider y compositor principal, sino que en vez de ello comenzó a trabajar en darle la textura más apropiada a las siniestras canciones de Gore, haciendo que el sonido de Depeche Mode rebasara incluso los límites del pop más convencional. Aunque Wilder no aparece acreditado como productor en los álbums posteriores, era el único miembro del cuarteto que podía permanecer toda una jornada entera en el estudio complementando la labor del productor. No obstante, Wilder era quien preparaba las mezclas y era el responsable del sonido de la banda para los conciertos, a eso se debe que el sonido de Depeche, no se viera tan afectado en las presentaciones en vivo.

Recoil fue su proyecto paralelo, el trabajo de Wilder en la banda era muy tibiamente apreciado dentro del seno de la banda, de modo que Recoil era su escape donde su capacidad creativa no obedecería a límites ni cuestionamientos, dándose la libertad de experimentar a su antojo. Sin embargo, los álbums Music for the masses (1987), Violator (1990), Songs of Faith and Devotion (1993), poseen algunos matices Recoilezcos donde la experimentación es manifiesta.
Wilder se marcharía de la banda en 1995, tras un exhaustivo trabajo en el último álbum y gira (Devotional + Exotic Tour), acusando poca valoración a su trabajo y un ambiente laboral bastante tenso.

Alan Wilder, regresó (Sólo por una noche) a Depeche Mode a principios de 2010, como invitado especial, acompañando a Martin Gore en la canción "Somebody", y aunque abre esperanzas sobre su potencial regreso, la certeza de ésto es más que incierta.

A continuación una canción de Depeche Mode, compuesta por Wilder, descartada para el tracklist del album Construction Time Again, en el que aportó dos canciones que sí fueron incluídas, sin embargo "Fools" sería incluida como B-Side del sencillo "Love in Itself".

Adolphson-Falk

Cuando nos hablan de Suecia, Recordamos a Europe, Abba, Roxette, Ace of Base o The Cardigans, y no sé si alguna vez nos hemos preguntado si es necesario que un país con su propio idioma tenga que cantar en Inglés para divulgar su música. Si los Latinoamericanos hiciéramos eso nos tildarían de faltos de identidad y uno que otro discurso falsomoralista que haya por ahí. En fín, sin desviarnos del tema que me trajo aquí a postear, quiero presentarles una banda sueca que podría yo jurar que jamás ha sido puesta en radios de por estos lados ni siquiera de norteamérica.

Adolphson+Falk es una formación reconocida (O infravalorada?) en su propio país y su estilo se basa en el Synthpop, o pop electrónico con un sonido ochentoso, pero con más aires germanos que anglos. A pesar de que a lo largo de su carrera se ha presentado como una formación de 4 miembros, las cabezas visibles son Thomas Adolphson y Anders Falk, que a diferencia de Fleetwood Mac, banda cuyos miembros aportaron sus apellidos para bautizar la banda, éstos no cumplen un papel secundario como lo hacían Mick Fleetwood y John Mac Vie.
Los dos suecos se conocieron en 1968 después de prestar su servicio nacional y desde inicios de los 70 comenzaron a experimentar con los sonidos electrónicos, al mejor estilo de sus colegas de Dusseldorf creando puñados de canciones que serían develadas en un evento llamado Melodifestivalen en 1979.

La canción que he colgado es extraída de su álbum de 1984 Över tid och rum (Encima del espacio y tiempo) . Para todos aquellos que alguna vez se preguntaron a qué sonaba el idioma Sueco.

Bogotá en canción

Andrés Ospina*

Un incompleto listado para demostrar que las canciones sobre Bogotá son más que gatas golosas, cucaracheros y filipichines. También las hay a ritmo de rock. Triste es, cuando se necesita mostrar televisivas imágenes de la Bogotá antigua, los editores, productores y encargados de archivo en noticieros, magazines y demás programaciones de índole cultural e incultural, sean por lo general cortos de inventiva.
Y que no tengan ideas diferentes a acompañarlas con los muy manidos compases de La Gata Golosa, o de Los Cucaracheros, o de Los Filipichines (a la que muchos prefieren llamar “la de Don Chinche”, así como a su propia y precaria vez se refieren a Paint it Black como “la de Misión del Deber”). Nada en contra del maestro Fulgencio García o de Ema Perea de la Cruz, o de Jagger y Richards. Lo cierto es que, pese lo poco que los editores, productores y encargados de archivo saben al respecto, Bogotá ha inspirado a compositores, locales y no tanto, para hacer canciones de muchas especies, cualidades, calidades y naturalezas.
De tal suerte que como una contribución al repertorio de fondos musicales para una ciudad, hablaré de 6 obras de rock en donde la capital está presente.

Después de todo, si The Clash pudo cantarle al London Calling y Fito Páez a la Ciudad de pobres corazones… ¿qué hay de malo en hacer lo propio… y lo impropio en Bogotá?

El blues del bus (Banda Nueva): Imagino que aquella Bogotá de 1973 tenía mucho de distinto a la que hoy caminamos. Porque pertenezco al grupo de quienes creen que, sin olvidar las legítimas diferencias que podamos tener con la egolatría megalómana mockusiana o el modelo efectista peñalosístico, o con el desdén con el que Garzón parece tratar las gestiones de sus antecesores, hay considerables avances en el ramo de civismo y demás. Me detengo una vez más para no sonar a demagogo. Una composición que ajusta más de 33 años de vida (cifra cabalística en opinión de algunos), es un retrato muy vigente de las anecdóticas miserias experimentadas por quienes sufren la desgracia de verse a avocados a hacer diario uso de los autobuses de público servicio.
La canción fue escrita por Jaime Córdoba, baterista de la agrupación y una de las instituciones de la música publicitaria en el país. Es una improvisación a partir de un clásico esquema de blues aclimatado en la fría capital colombiana.
Vigentes siguen las sentencias de entonces, muy a pesar del mesianismo que se pretende imputar a los Mercedes rojos que “han mejorado el sistema circulatorio y respiratorio de Bogotá”.

“Tienes que hacerles muchas señas
y de pronto hasta te empacaran,
como sardinas enlatadas
al montar en un bus en Bogotá”

“Si les parece se detienen,
cuatro cuadras más allá,
y si te subes sin monedas
es probable hasta que te hagan bajar…
y este es el principio de montar en un bus en Bogotá”.

¿Quién dijo que todo ha cambiado?

La calle (Compañía Ilimitada): Casi 2 décadas después de su apogeo transitorio sigo sosteniendo que Juan Pulido y Camilo Jaramillo (léase Juancho y Pyyo) son uno de los más subestimados ensambles en la incipiente historia del pop-rock hecho en Colombia.
Si Shakira, Juanes o Cabas fueron escogidos por el dios de la fama y el dinero para volcar sobre ellos sus inmerecidas bendiciones, claro está que el éxito en materia musical, así como en casi todos los ámbitos vitales, no siempre va en proporción a la calidad o al mérito, y sí con mucha frecuencia en sentido opuesto.
Con esto imagino voy a ser decapitado por el ejército de patrioteros. Así que otra vez me abstengo de seguir, anotando no obstante que las caderas no se hicieron para cantar. ¿O sí?
El caso es que Juancho es un compositor talentoso y Pyyo un buen letrista. Y aunque sé que muchos se opondrán de forma vertical y obstinada a este post, insisto en que merecen un lugar prominente cuando alguien concrete la aún etérea idea de escribir la crónica de nuestro rock. La calle es una vívida descripción de esa Bogotá de los 80'. La Bogotá de bares y cafés y vitrinas y heladerías y almacenes. Para mí La Calle no es una calle. Es más bien la carrera 15, eso sí, entre calles 85 y 100, entre 1986 y 1990. Supongo que para otros será la avenida 1º de Mayo con sus bares y luces en neón, y para otros la Boyacá. Esas licencias imaginativas que permite la magia de la música.
Todavía me invade un extraño entusiasmo al oír las motivantes frases de sus líricas, bien simples:

“Toma tu walkman
ponte en camino,
déjate llevar,
que la calle será tu amigo,
el sedante de tu soledad (…)

En la calle
algo bueno va pasar.
Ven, sale a la calle
sal a caminar”.

Bajo el sol de Bogotá (León Gieco): Lo curioso de este talentoso y diverso talento, procedente de Cañada Rosquin, en Argentina, es que gracias a sus incursiones en diversos géneros se ha granjeado el respeto de heterogéneos públicos. Buen folclorista, músico folk (entendiendo folk, como música folk y no como folklore, of course), y uno de los padres del rock argentino. Recuerdo haberle seguido alguna vez hasta el Hotel Tequendama, en donde alojado estaba durante alguna de sus musicales correrías por la ciudad, con el idolatra objetivo de pedirle un autógrafo y regalarle una cinta en donde había algunas de mis malas creaciones registrada. Fue tan amable…
Pero en lo tocante al bogotano caso cuenta la urbana leyenda que Raúl Alberto Antonio Gieco fue durante meses residente de nuestros céntricos barrios. Que estableció su teatro de operaciones en La Candelaria. Algo de eso quedó en dos cortes presentes en un trabajo denominado Pensar en nada. Uno es la Cumbia de ciudad. El otro es el que nos convoca. Es una canción corta. Con dificultad supera los 2 minutos. Tiene un coro y un par de estrofas, impregnadas de sabor a avenida Jiménez y a San Victorino, y a aquel “mercado de 10 mil cosas a la vez” cuando “se transa el tiempo en las calles”. Eso sin olvidar la invitación a dejar que el gamín “te tumbe un poco de lo que traes”. Toda una maestra obra.


Río Bogotá (Sociedad Anónima): Carlos Posada es Sociedad Anónima. De manera similar a como Saúl Hernández es Caifanes y Jaguares, o a como Jorge Velosa es Los Carrangueros de Ráquira, o a como Jay Kay es Jamiroquai. Hay dos álbumes de Sociedad Anónima. El primero, publicado, se llama El álbum de menor venta en la historia del disco. El segundo, inédito, se llama El segundo álbum de menor venta en la historia del disco. Ingenioso ¿No?.
Es que las líricas de la anónima sociedad de Posada tienen un componente que se mueve entre lo cómico y lo cáustico. De ello da fe Los porcinos, una vengativa mofa a una horda de chismosos oriundos de la Villa de Leyva, escrita en honor a los correveidiles de turno, quienes acostumbraban divulgar las mal vistas aventuras de Posada, hijo de un hacendado de la región.
Río Bogotá es una denuncia acerca de la forma como nuestro mayor afluente local ha venido viéndose invadido por un sinfín de fétidas y malsanas materias químicas procedentes de las industrias de curtiembres, abonos, fumigantes, y fábricas de polímeros y demás porquerías.

“Nos fuimos a bañar un día, al Río Bogotá
mi novia me tenía aburrido porque se quería bañar,
nos fuimos con unos amigos al lugar,
y cuál fue la sorpresa al encontrar aquel barrial…
Todo el mundo bota las basuras al Río Bogotá…”

Esto no es Madrid (Hotel Regina y la Orquesta Sinfónica de Chapinero): Es, de entrada, una buena parodia a El loco de la calle, de El Último de la Fila. Tal vez de difícil digestión en principio, Esto no es Madrid, compara mediante simples ejemplos las condiciones de una capital “en vía de desarrollo”, como Bogotá, con la presunta magia del Primer Mundo.
Tiene algo de punk. Para mí es evidente que se trata de una muy buena broma, aunque bien sé que nunca faltan quienes no entienden las bromas, por evidentes que sean.
Troller y Arias han hecho grandes cosas y esta es una.

“Fui por un Picasso,
y me dieron un Botero,
quise ver la de Almodóvar
y me dieron Nieto Roa”

¿Algo más elocuente?

El excusado (Distrito Especial): Antes de ser Distrito, y antes de no ser, de haber dejado de ser, Distrito se llamaba Distrito Especial. Antes de que la nacional y reconstituyente asamblea decidiera llamarnos Santafé y D.C., y demás… Antes de que volviéramos, por fortuna, a ser Bogotá.
D.E. Mentes, primer y único larga duración cobijado por este concepto hizo de Bogotá su protagonista e inspiración. Tal vez por esto, de entrada, se plantea la eterna pregunta ¿Dónde estás Bogotá? Tal vez por esto las ondas se fugan al acueducto local. Tal vez por eso se habla del CAI Policía y del falso Krishna en el Hare-Quipe. Pero es en "El excusado", en donde, de más acertada forma se sintetiza el verdadero espíritu bogotano. Es la historia de un hombre cuya costumbre es responsabilizar a la suerte de sus vejaciones y padecimientos, sin consideración alguna. Refleja, palabra por palabra, el espíritu de tantos, tantos bernabés bernales y simeones torrentes…

“Puse un negocio en Chapinero,
pero un gamín me lo incendió,
los del seguro se burlaron
su póliza ya se venció” (…)

Por fin murió mi tía rica,
dejándome su dineral,
por no gastarlo fui y lo puse…
en la Caja Vocacional”.

El listado no termina porque dicho desde el principio, es a sabiendas incompleto. Así queda abierto el espacio para insultos, comentarios, sugerencias y adiciones.

* Autor de El Blogotazo, blog del diario El Tiempo de Colombia.

THE HUMAN LEAGUE (Never again)

Transcurrían los 90 en sus plenos mediados, aun con la fiebre grunge encendida y donde Kurt Cobain ya era una figura canonizada en el olimpo del rock. Imitadores de greña larga (Sólo hasta los hombros), rostros invadidos de acné y vestimentas desaliñadas, deambulaban por las calles. Mientras que yo buscaba otras propuestas en el dial que me mantuvieran al margen de la nueva tendencia, pues era demasiado pronto para mí meterme de lleno en el grunge habiendo tanto que explorar.
Desterrados ya de la escena los Guns n´Roses, Poison, Mötley Crue; el dial F.M era el escenario de una pugna entre lo alternativo: (Nirvana, Smashing Pumkins, Stone Temple Pilots, Pearl Jam), y el dance (Ace of Bace, Dr Alban, D.J Bobo, Snap). Confieso que a esa edad yo resistía lo alternativo ya que la música que en ese entonces comenzaba a escuchar (Pink Floyd, The Alan Parsons Project, Supertramp, Genesis, Toto...) Me parecía mucho mejor, y el dance, ni hablar, sí que lo aborrecía. En medio de esa fiebre dance, que al principio parecía estar aplastando a lo alterno (éste último terminó ganando en el último round) escuché accidentalmente una canción llamada "Tell me when", y aunque sonaba menos hostigante que los otros artistas del dance, no le dí mucha bola, por muy serios que se vieran aquel tipo elegante y de esas dos sofisticadas damas que le acompañaban. De hecho su nombre me pareció algo tonto "The Human League"
Al principio creí que eran un grupito nuevo, estilo Ace of Base, pero cuando le hablé a un amigo mío (Que decía saber mucho de música) de ellos mientras trataba de mencionarle a él alguno de los adefesios de aquella extraña década de los 90, al mencionarle "The Human League", me dijo que estaba loco si yo comparaba a "Los pioneros de la electrónica británica" con las estridencias de dicha época, creí que estaba bromeando pero cuando me cantó un trozo de su éxito más notable: "Don´t you want me baby, don´t you want me ooohhh" me sorprendí muchísimo porque esa canción desde muy chico la había escuchado muchas veces por ahi, y sin duda alguna era la misma voz de Phil Oakley, su vocalista.

Semanas después entraba a los listados de las emisoras dance el segundo sencillo de su álbum de 1995 titulado OCTOPUS "One man in my heart", difícil de identificar porque quien cantaba en ésta era Susan Ann Sulley, una de las voces de respaldo de Oakley, pero al ver el video me enamoré de su voz (Y de ella). Sin embargo fue en la emisora independiente que yo escuchaba, donde escuché la canción Never Again, del susodicho y reciete álbum OCTOPUS, que fue la que hizo no sólo tomarme en serio la música de la misma banda (Pues en esa emisora no ponían cualquier cosa) sino que The Human League fuera para mí la banda que me inició en la indagación del género Synth Pop.

The Human League comenzó en 1977 como un proyecto de Pop Electrónico experimental, pero tras la partida de 2 de sus miembros originales en 1979, Phil Oakley, único miembro del desintegrado trio mantuvo el nombre y contrató a dos bellas coristas: Ann Sulley y Joanne Catherall, y una suerte de músicos de sesión que fueron rotándose en diversas formaciones hasta el día de hoy, siendo Oakley, Sulley y Catherall, el tridente que ha permanecido vigente desde los 80s hasta la actualidad.


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LP, Loca Pasión: ¿Suena mejor un disco de vinilo, un CD o un MP3?

Andrés Ospina*
MP3 killed the vinyl star: Entre los objetos de la casa a los que venero con más fervor fetichista está una Victor Talking Machine. Es algo parecido a una vitrola, aunque no lo mismo. Las vitrolas tienen una corneta metálica, similar al pabellón de una tuba. Las Víctor Talking Machine no, lo que las hace un tanto menos vistosas, sólo cuentan con cuatro grandes hendijas a manera de parlantes, éstas a su vez resguardadas por un par de compuertas desde donde parte el sonido hasta los oídos de quienes tenemos suficiente paciencia como para ponernos en la tarea de darles cuerda, cada poco tiempo. Algunos comerciantes disfrazados de krishnas venden ciertos modelos de imitación, de aquellos que operan con baterías. Pero en esos casos ni los hombres son krishnas, ni los artefactos vitrolas. La intensidad de los decibeles se controla al abrir o cerrar las mencionadas compuertas. Es una forma rústica aunque romántica de variar el volumen del audio, que parte desde una aguja a la que hay que reemplazar después de un mínimo uso, y a la que se le acomodaría mejor, dado su tamaño, la palabra ‘puntilla’. Cada una de las mencionadas agujas alcanza, en el mejor de los casos, para dos o tres canciones. Luego se vuelve roma.
Mi Victor Talking Machine fue fabricada en 1927, según pude corroborar por el número de serie grabado sobre la pequeña placa aún pintada de negro en donde se adivina la figura del famoso cachorrito terrier, asustado por aquellas misteriosas notas tocadas desde el fondo del aparato, por nadie. Cada vez que puedo me dirijo hacia algún anticuario callejero para comprar, al azar, un par discos de 78 RPM, en donde sólo hay dos canciones. Regreso con una bolsa de papel en cuyo interior hay 6 ó 10 discos, de esos que se rompen al caer al suelo. Luego, sin saber de qué van, los pongo a girar sobre el plato del prehistórico tocadiscos, a la espera de encontrarme con cualquier cosa. Una vez mi amigo me estaba observando un fonógrafo parecido al mío y comentó, en la que me pareció una muy sensata apreciación, que esos dispositivos cumplieron una vez con una función bien similar a la de un actual I-Pod, algo más rústico. Un lugar en donde se almacenaban distintas canciones que luego podían ser reproducidas a gusto del usuario, en órdenes caprichosos. Es una forma algo arcaica de ‘randomizar’ mediante cierto mecanismo de mágica aleatoriedad el devenir musical de todos los días. Algunas veces, para ablandar un tanto los precios, le insinúo al vendedor que en vista de las malas condiciones lucidas por los discos de 78 rpm que me ofrece, el alto precio exigido por los mismos debería disminuir. Él me contesta, invariablemente, que si así lo quiero podemos ensayar una por una las ‘pastas’, y que si encontramos una que no suene bien, él me la dará gratuitamente. Ante un argumento como ese no me queda más que dar mi voto de fe a la mercancía usada y pagar la cifra estipulada inicialmente sin chistar.
Roll over Beethoven: Aquel formato del que hablo, fue el antecesor del más popular y reciente LP, presentado al mundo el 21 de junio de 1948, hace 60 años, obra del ingeniero húngaro de la CBS Peter Carl Goldmark. Eso de que los discos prensados en los 30 sean menos susceptibles a ralladuras que los que aparecieron luego en el formato LP, y quizá algo menos también que los compactos, unos 50 años más jóvenes, tiene un significado más grande que el de una mera anécdota sentimentaloide. Entre expertos y aficionados hay una corriente de melómanos serios, para quienes la calidad de los formatos más recientes de compresión de audio, bien sean MP3, MP4, AAC o CD, está muy por debajo de los estándares obtenidos en tiempos antiguos, cuando cintas magnéticas y discos de vinilo dominaban el mercado. O por lo menos de la de los álbumes producidos durante los 70 y 80, que fueron épocas doradas para el disco de larga duración, al que por mucho tiempo, desde el inicio del imperio digital, el mercado había venido mirando con desinterés o sentenciándolo de muerte por inanición. Yo mismo me he rendido ante la tentación de tener toda mi colección (incluyendo vinilos, cintas de carrete abierto, casetes y otras aberraciones más) convertidas a mp3 en un disco duro. Es una solución práctica, que garantiza la preservación de las matrices originales y permite compartir loa audios sin problema, en lugar de tener que buscar malas excusas para no prestar los discos a nadie. Pero en honor a la verdad hay que reconocer que, al menos según mis estándares de audición, las condiciones de la muestra sonora decrecen.
El rango promedio de muestreo de un MP3 está por los 128 kbps. Los más puristas convierten sus audios a una tasa de 160, y otros de 256, en un esfuerzo por conservar una fidelidad ya perdida. Ninguno de estos se acerca, ni de lejos, según dicen los entendidos, a los niveles de frecuencia utilizados por los viejos discos de larga duración, con todo y ralladuras, ni mucho menos a las cintas magnéticas de carrete abierto, a las que intentaron sin éxito de popularizar en los 70'. Una explicación muchas veces dada: Los formatos digitales de almacenamiento de música la convierten en datos. En algoritmos, y códigos, y caracteres. Y no, como ocurría antes, en decenas de cientos de miles de impulsos magnéticos o análogos registrados en los surcos de los álbumes, o en los kilómetros de cinta que en su momento tomaba grabar una canción.
Ya desde los 80, con la llegada del CD, la industria discográfica comenzaba a preguntarse si la disminución en tamaño y costos justificaba el sacrificio de perder algo de información en aras de la compresión. Cuando empezaron a vender discos compactos en Bogotá. Cuando Bernardo Hoyos escribía sobre sus bondades en la Revista Diners. Cuando los ejemplares se vendían un tanto misteriosamente por encargo en aquel tradicional local de ‘El Gramófono’ en Unicentro, llegaron con el cuento de hadas de que eran indestructibles e inmejorables. Y la mayoría nos lo creímos.
Alta infidelidad: Sicoacústica es la ciencia que determina hasta qué punto nuestra percepción acerca del sonido está condicionada por la forma como el cerebro reacciona a estímulos sonoros a partir de experiencias anteriores, expectativas y prejuicios. Sicoacústicamente hablando, -y qué pretencioso suena- cada vez son menos los que crecieron oyendo discos de larga duración. Para estas generaciones de oídos digitalizados, los formatos de compresión como MP3 o AAC son su referente más cercano de cómo debe sonar la música. Por eso, tal vez, la diferencia no es algo que les preocupe. Pero quienes han tenido una vida más larga y unos órganos de audición suficientes como para comparar llevan años pensando en el asunto.
Una pregunta, de la que todo ingeniero de sonido y encargado de masterización debe ocuparse, es en dónde fundamentalmente va a ser oído el producto en el que se está trabajando. ¿En los monitores convencionales de un ordenador cualquiera? ¿En los altavoces del bus escolar? ¿En los audífonos de un I-Pod? ¿O con un juego de altoparlantes Bose de última generación? El ejercicio de conectar este último a un buen sistema de amplificación arroja resultados desalentadores. En teoría se trata de cambios imperceptibles en las frecuencias. Pero un oidor sensible se da cuenta de que algo falta. Por ello, en medio de una generación habituada a pensar en la música como bites y bytes, hay un sector de opositores a los malos resultados en remasterizaciones de grabaciones originalmente análogas, o a la cantidad de colores que se pierden en las versiones digitales de nuevas piezas. Joe Levy, de Rolling Stone, estuvo analizando una misma grabación en distintos formatos y masterizaciones, y los resultados se inclinaron del lado de lo análogo.
Algo muy difícil de haber imaginado en 1988, cuando las disqueras se ufanaban de exhibir con orgullo en alguna esquina de sus productos las siglas DDR (que significaba que todos los procesos efectuados para la grabación, mezcla y masterización del producto ofrecido habían sido digitales).
Era fácil pensarlo si comparábamos compás por compás las versiones en lp y cd de los 14 Cañonazos Bailables de Fuentes, de 1992, ya concebida para ser tocada en equipos digitales. Sin embargo, la ecuación no siempre funciona. Los almacenes comenzaron a deshacerse de los viejos discos porque ‘les ocupaban mucho espacio’. Que lo diga yo, aferrado como pocos a un pasado remoto que ni siquiera viví y parcializado positivamente hacia todo lo viejo, no sería extraño. Pero ya son muchos los verdaderos amantes de la alta fidelidad en oposición a los nuevos credos digitales. La discusión está puesta hace tiempo sobre la 'torna' mesa. "El vinilo suena mejor, y llevan veintitantos años engañándonos con la calidad del CD”, dijo Elvis Costello, quien, muy a tono con ese pensamiento lanzó su más reciente trabajo ‘Momofucu’ en un formato tradicional de vinilo, en cuya carátula se incluyó un cupón para poder descargarlo por vía web.
Días después apareció la versión en CD. Pero el mensaje quedó claro. Declaraciones en el mismo sentido han venido de leyendas como Neil Young y Bob Dylan, aunque, nótese bien, todos ellos vinieron al mundo en tiempos de vinilo.
Bájale el volumen: Desde los lejanos y gloriosos días de George Martin al mando de la consola de Abbey Road el volumen era una obsesión de ingenieros y productores. Antes incluso de que sus grabaciones fueran populares en EE.UU., el genio musical detrás del sonido beatle tenía entre sus preocupaciones principales el tema del volumen. Se preguntaba porqué los Beach Boys alcanzaban semejantes niveles, comparados con los que venían de Gran Bretaña.
La carrera, que pareció terminar en los 70', fue retomada hace por lo menos una década, en particular cuando ‘Californication’, de los RHCP sorprendió al mundo con sus decibeles inusuales. Se gana en impacto y espectacularidad, pero se pierde, y mucho, en lo que los expertos conocen como ‘rango dinámico’, que es el espectro de frecuencias sacrificadas por la compresión.
Ahora bien, no será por nada que la fabricación de tornamesas, en declive durante muchos años, ha comenzado a despegar una vez más con nuevos modelos, algunos equipados además con entradas para puertos USB y otras implementaciones modernas.
Sería demasiado pronosticar una segunda vuelta del vinilo como el rey de los formatos. No sería fácil destronar las más de dos décadas habituados a la escucha y consumo de música procedente de fuentes digitales. Pero el hecho dejó claro, por lo menos, que el disco de larga duración se resiste a convertirse en una curiosidad en desuso. Las ventas de álbumes en formato lp están subiendo de forma sorprendente. Parece que las tiendas de discos de barrio, como núcleos de socialización y de aprendizaje, sobrevivirán por más tiempo del que se pensó.
En este mundo de piraterías y otros vicios, algunos mesías desesperados, de los mismos que hace 20 años apostaban por la desaparición del LP, han comenzado a hablar del vinilo como el posible salvador de un panorama apocalíptico para las disqueras. Tal vez tengan razón y algún día los viejos discos vuelvan a hacer sentir sus cuerpos circulares, pesados y acelerados girando obstinados sobre las pocas Victor Talking Machine que en el mundo puedan quedar para ese, espero, no tan lejano entonces.

*Autor de El Blogotazo, blog del diario El Tiempo de Colombia.

ERIC WOOLFSON (1945-2009)

Con tristeza hoy, Diciembre 2 del 2009, obtengo via-Facebook la noticia del fallecimiento a causa de un cáncer, de mi gran ídolo "Eric Woolfson" aquel que con su tono voz me hizo percatar que el rock es una manifestación que va más allá de lo radical, y que asimismo puede hacerse de él una cosa bella.

Quizá su nombre no tenga eco si somos rockeros de Mainstream, pero si hablamos de "The Alan Parsons Project" sabremos que éste era la cabeza creativa principal de esta legendaria banda de rock progresivo de mediados de los 70 y gran parte de los 80, que además de sacar a la luz grandiosos álbums conceptuales de música cósmica y delirante, también lograron sacar éxitos que se convirtieron en clásicos.

Woolfson se unió en 1974 al joven ingeniero de sonido Alan Parsons, famoso por su participación en el Abbey Road de The Beatles y Dark Side of the Moon de Pink Floyd, quien tenía una idea de reunir grupos para hacer música donde la labor del productor y sonidista fuera más destacable que el virtuosismo mismo de los músicos, no obstante para hacer un proyecto tan ambicioso, Parsons tuvo que aprovechar el talento de Woolfson como músico y compositor para lograr que su proyecto comenzara a caminar a pasos agigantados.

Pese a que el Project al principio parecia ser una reunión de músicos de sesión invitados colaborando para un proyecto discográfico, a medida que algunos de estos elementos se consolidaban dentro del estudio y asimismo poniéndoles algo de su estilo a las composiciones de Woolfson y Parsons, muchos de estos regresaban al album siguiente, volviéndose casi-imprescindibles y otorgándole al Project un aspecto no de proycto de estudio sino de superbanda con sus propios miembros permanentes, y aunque fueron muchos los cantantes invitados especiales para los álbums del Project, Woolfson se aventuraría desde el quinto álbum del Project a ser uno de los vocalistas principales y que mejor inicio que la canción "Time", donde demuestra tener una voz única.
En homenaje y a su memoria recordaremos dos de sus canciones con The Alan Parsons Project donde escucharemos el agradable y a la vez atmosférico tono de voz característico de Woolfson

Descanse en paz, ídolo.

Miguel Durier: Primer "frontman" colombiano de la historia

Por Andres Ospina*
Semblanza al primer hombre-espectáculo del rock hecho en Colombia, quien en la noche del viernes sufrió un repentino infarto cerebral.
Aún Miguel Durier no ha cumplido 60. Las palabras anciano o adolescente le resultan, en consecuencia, insuficientes. Es por ello que verterlo sin cuidado dentro de algún molde generacional parece confuso, inoficioso y por demás difícil.
Con todo y eso su figura desprevenida y juvenil a la que de seguido vemos desfilar por las calles de La Candelaria, El Lago o Chapinero, y por casi todos los bares en donde se oiga y se haga rock en Bogotá, es tal vez el mejor símbolo local de la vitalidad eterna hecha hombre.
Su pelo -entre gris, blanco y plateado- no alcanza a opacar el brillo de sus ojos, que a la fecha parecen contener un alma infantil, ingenua, traviesa y perpleja, incluso después de tantas historias, de tantos desmanes, de tantos, tantos años.
Hace algo más de 42, y sin haber cumplido 18, el éxito alcanzado por el precoz Durier con Los Pelos –grupo amateur del que no quedó registro grabado-, le mereció una invitación a formar parte de una de las primeras formaciones de Los Flippers, pilar en ese castillo abandonado que es la incompleta y fragmentaria historia de nuestro rock and roll.
Hace algo menos de 40, y con un centenar de compromisos pendientes dejó a su banda por irse tras la aventura junto a Los Cuatro Crickets de México, en lo que se convertiría en la primera de una larga y maravillosa lista de irresponsabilidades, de aquellas que no pueden faltar entre quienes saben de sobra que destilan talento.
El combustible le alcanzó para hacer de una bodega en Manhattan su hogar, y para radicarse por cuatro lustros en Estados Unidos. Ahí estuvo tocando junto a Mitch Mitchell y Jack Bruce y trabó buena amistad con Andrew Loog Oldham. Incluso grabó un par de canciones para el fallido sello Tenaz, de la CBS colombiana, una antesala de la que nadie se acuerda a aquel 1988 cargado de rock en nuestro idioma. Luego regresó.
A quienes le hemos conocido de cerca o de lejos, a lo largo de por lo menos cuatro décadas dedicadas a la música, nos ha ofrendado noches gratuitas sobrecargadas de energía, de acrobacias en escena que van desde lo frenético hasta lo cómico, rozando aquella espectacularidad de la que sólo son capaces quienes han sido bendecidos por el don inexplicable del carisma; de quienes como él vinieron al mundo para ser frontmen, por encima de cualquier otra cosa.
Unos meses atrás, en una conmovedora congregación de veteranos del rock local, lo vimos cantar y tocar junto a sus amigos y compañeros de una banda a la que no podría caberle nombre distinto al de La Leyenda. Antes de comenzar su recital Miguel aclaró, burlesco, que aunque estaban “viejos y arrugados” aún sabían rockear. Y para no dejar dudas esa noche parte de su garganta, de su hígado y de su corazón salpicaron a un auditorio sorprendido y alegre.
El viernes, en el Palacio de los Deportes, hizo lo mismo. Aun en medio de las mismas fallas de desorganización, amplificación, producción, logística e infraestructura, de las que debió haber sido víctima al inicio de su carrera.
Como uno de los invitados de honor a la celebración del cumpleaños número 60 de su amigo Arturo Astudillo, con nada más que una guitarra como arsenal improvisó un par de canciones. Sonrío mientras firmaba discos, fotografías y recuerdos, propiedad de algunos de los entusiastas asistentes a esa lección magistral de rock nacional. Paseó su humanidad cincuentona, espigada, ágil y avasalladora por todos los flancos del escenario e hizo bailar sin tregua a los miles de privilegiados presentes. Aunque la costumbre era la de verle sonriendo estaba más feliz que siempre.
No alcanzaba a reponerse aún del propio éxito en la jornada, ni a prepararse para la que habría de venir en el Teatro Ástor Plaza junto a Fabio Gómez, al día siguiente, cuando un infarto cerebral lo desconectó del mundo, unas horas después de terminado el espectáculo, enviándolo sin mayor consideración desde el sábado a la Clínica Simón Bolívar, en donde ahora está después de haber sido operado, a la espera de un milagro.
Quienes hemos disfrutado del estrépito conmovedor del Route 66 en su voz, de sus mejores momentos con Los Flippers, o de sus piruetas rollingstonianas en escena, seguimos rogando a los dioses del rock que nos ven desde su propio cielo para que en sesión solemne decidan permitirle quedarse con nosotros, tan activo, escandaloso y peculiar como siempre ha sido, al menos por unos 40 años más. Todavía hay quienes creemos en la magia.
Aquí... un testimonio acerca de los inicios de Miguel Durier en la música y de sus días en Nueva York, grabado para el programa La Silla Eléctrica en 2005...

Aquí... interpretación, junto al gran Ernie Becerra del Lucky Man, de Emerson Lake and Palmer, registro filmado por Andrés Wolf, en medio de un recital acústico, en 2007.

PD: Un 24 de Agosto de 2008, en las primeras horas de ese dia, moría el primer Rockstar de Colombia, debido a un derrame cerebral producto de una hipertensión de origen hereditario. Sigueindo este link, se reseña su deceso.


*Autor de El Blogotazo, blog del diario El Tiempo de Colombia.

GENESIS CON PETER GABRIEL

La muy conocida banda de Phil Collins, en sus inicios, por allá a finales de los 60s no contó con ésta figura, ni siquiera como baterista (Que era su posición original) en sus 2 primeros álbums "From Genesis to Revelation" "Trespass", donde aparecieron en los créditos dos bateristas diferentes para cada álbum y en la voz, un tal Peter Gabriel.
La banda también contaba con dos figuras inamovibles tales como el teclista Tony Banks y el Bajista (Posteriormente guitarrista, tras la salida de Steve Hacket) Mike Rutheford. Sin embargo, debido a la inestabilidad de la vacante de baterista, en 1972 incluìrían un tercer baterista, que por su versatilidad y talento permanecería de forma definitiva, su nombre Phil Collins.
A partir de "Nursery Crime" los Genesis adoptarían una tendencia teatral, muy revolucionaria por la época ya que las bandas de rock progresivo de la época tales como "Yes", "Emerson Lake and Palmer" y los Pink Floyd cuyos Live Performances se enfocaban principalmente en el virtuosismo, los solos extensos y los juegos de luces, los Genesis, por medio de su Frontman Peter Gabriel, hacía las representaciones gráficas de los personajes surreales y cotidianos de los cuales él hablaba en las letras de sus canciones, no sólo con sus actuaciones y gestos en el escenario sino también con sus exóticos disfraces.
Toda ésta época de magia escénica y música colorida, culminará en 1975 después de la gira del portentoso "The Lamb Lies Down On Broadway", en donde después de interpretar su rol de Rael, la figura principal de Gabriel abandona la banda para jamás volver.
Aunque Genesis sufriría una baja irreivindicable, curiosamente el Genesis de esta era no fue asíduo visitante de las listas de éxitos, ni figuras del mainstream.
Y aunque al principio no se podía concebir un Genesis sin Peter Gabriel, la banda continuó, sin conseguir un reemplazo para su portentoso vocalista, no obstante confió en la versatilidad de su baterista Phil Collins para que este fuera su timonel, el cual paradójicamente, los condujo al posterior éxito comercial.
A continuación uno de los temas más representativos del Génesis de la era Gabriel, del álbum "Selling England By The Pound", en donde se puede ver a Gabriel simular estar cortando el pasto en un gesto simpático sobre el escenario. La canción: "I know what I like" (In Your Wardrobe).


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NEW ORDER (Dreams Never end)


Después de la dramática pérdida del cantante Ian Curtis, los Joy Division, incluirían en su formación a la teclista y guitarrista Gillian Gilbert y su nombre pasó a ser New Order. Y aunque éste último nombre se relaciona más con el sonido techno y los sintetizadores, éste su primer álbum con su nuevo nombre aun mantiene el manto sombrío de Joy Division, como si este fuese el tercer trabajo de la banda de Curtis, y seguramente así hubiese sido.

A continuación: "Dreams never end", la primera canción del álbum "Movement", el primero bajo el nombre de New Order, que se puede decir que es la canción más amigable de tan oscuro trabajo.

Guía infalible para hacer películas de músicos

Por Andrés Ospina* de El Tiempo

- ¿Qué es aquello que hace que todas las biografías cinematográficas de músicos sean tan similares?.
En estos días de largometrajes biográficos dedicados a estrellas de la música universal en todos sus géneros he estado pensando acerca de lo poco inventivos que resultan los guionistas detrás de los cinematográficos megaproyectos. O, mejor todavía, en lo predeciblemente aburridas que se tornan las vidas de nuestros mártires artistas.
En semanas anteriores me sometí a la a mi juicio bien lograda "El cantante", biografía de Héctor Lavoe, que entre otras consiguió aplacar un poco mis ímpetus de aborrecimiento hacia Marc Anthony y señora, quienes según creo y con lo poco que de cine sé lo hicieron muy bien. El asunto es que, si desglosáramos la mayoría de las historias llevadas al cine sobre músicos, llámense rockeros, salseros o populares e impopulares de todas las especies, es casi un hecho invariable el que nos nos encontraremos con algunos o con todos los factores subsiguientes, quizá en distintos órdenes:
1. La familia que duda del talento: Son quienes desde tempranos años alertan al joven creador en ciernes acerca de aquello de que ‘los casos de músicos exitosos son de uno en un millón’. Con el tiempo, dados los resultados, terminan aplastados, ridiculizados y con la boca callada.
2. El manager o DJ visionario: Es el que descubre, casi de seguro en medio de algún abrevadero etílico o cantina de baja reputación a la futura estrella, quien por entonces exhibe un temperamento tímido, una situación de iliquidez, y unos muy sanos hábitos, en tanto difícilmente fuma o bebe. Ellos cambian el nombre del hasta el momento anónimo entertainer, por uno más sonoro y exportable.
3. El momento del primer éxito: Es aquel estado orgásmico al que el novel artista llega cuando oye su primer número uno sonando en alguna radio. No falta, así mismo, el ya mencionado DJ elocuente anunciándolo como la gran novedad del año, y la familia y músico convulsionando de alegría en el automóvil o sala de estar de su aún humilde vivienda.
4. El matrimonio con la mujer de sus sueños: Usualmente de modestos orígenes también, suele venir luego acompañado del nacimiento de su primogénito, a quien, por asuntos de trabajo de es difícil cumplir como padre en el sentido completo del término.
5. La drogadicción: Con las angustias diarias de las giras, los muchos compromisos y la ausencia de experiencias lo suficientemente fuertes como para dar un sentido a su vidas, el protagonista se torna adicto a las anfetaminas, metaanfetaminas, toxicómano, heroinómano, alcohólico y demás.
6. La decadencia: En vista de la indisciplina y el desorden vital propiciados por los perniciosos hábitos de consumo, el desprestigio comienza a propagarse, a la vez que los contratos y éxitos se van marchitando. El artista deja crecer su barba o su pelo, sube o baja de peso en forma desmesurada, y se torna huraño y/o agresivo.
7. Los problemas de continuidad: Por demás está decir que para este punto la historia suele comenzarse a tornar aburrida, puesto que, por alguna razón, los directores, guionistas, creativos y demás van ya para entonces teniendo problemas para darle una entretenida, razonable y nada brusca resolución que por lo general suele terminar en un intento desesperado y no muy eficaz por salvar el filmograma del naufragio, o bien mediante…
8. La rehabilitación: La venida a menos estrella, enferma y narcodependiente, se somete a un serio proceso de limpieza y culmina sus días beatíficamente en compañía de hijos y nietos, quizá siendo relanzada y con uno o dos éxitos en Billboard o MTV, o una aparición en algún programa de "qué es de la vida de".
o bien mediante…
9. La muerte: Usualmente ambientada con alguna de sus canciones, que de seguro nos hará llorar. De no haber drogadicción crónica, en un accidente aéreo o automovilístico.

Con respecto a lo anterior hay que decir que en cuestión de biografías hay poco qué inventar (se supone que se mueven en el terreno de lo realmente acontecido) y que muy de seguro todos los héroes encarnados en las mismas de seguro fueron drogadictos, malos esposos, buenos muchachos, un tanto excéntricos. Me parece, sin embargo, algo simplista el comprimir la complejidad de una vida a tan reduccionistas características.

Para terminar, a quien le asalten mares de dudas ante los tips anteriores les invito a rentar en Blockbuster, ART DVD, La ventana indiscreta, o en la tienda pirata de vídeo de su confianza la siguiente antología ilustradora.


-
Great Balls of Fire: Biografía acerca de la condenada pederastia del virtuoso Jerry Lee Lewis, y de cómo su carrera nunca fue la misma desde que ésta se hizo pública en Gran Bretaña.
- The Doors
: Historia acidificada del exhibicionista de Jim Morrison, en el que, como suele ocurrir con cualquier proyecto en donde se incluya a la banda de Los Angeles, los demás integrantes quedan descarada y desconsideradamente reducidos a un decimoquinto plano.
- La Bamba: Crónica dramatizada sobre la prematura muerte de Richie Valens, ésta a su vez emparentada de cerca por…
- La historia de Buddy Holly: Película por la que su protagonista Gary Busey fue nominado en 1978 al Óscar, despojada de excesos y episodios escandalosos.
- Sid & Nancy: Lacrimógena dramatización de la vida de Sid Vicious y su tormentoso apasionamiento narrada quien fuese su prometida.
- Ray: Reciente éxito taquillero en tributo pianista norteamericano, cuyo real protagonista, en Palabras de Julio Sánchez Cristo “no alcanzó a vivir para verlo”.
- Elvis & Me: Uno de los buenos negocios de Priscila, relatando las dolorosas intimidades maritales del rey y reina del rock and roll.
- John y Yoko, una historia de amor: Otra de aquellas hábiles movidas de la nipona artista conceptual, cuyo mayor concepto artístico desde hace 26 años ha sido el de seguirle sacando provecho comercial a la desaparición de su difunto mártir.
- Johnny and June: La vida de pareja de Johnny Cash, así como su adicción a determinadas píldoras, superada de la mano de su esposa y familia.

Si se les vienen a la cabeza otras, las casillas que vienen son para comentar…


* Autor del blog "El Blogotazo", blog del diario colombiano "El Tiempo". Para más info: http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/

AMERICAN SYNTHPOP-BASED BANDS

La música de máquinas, que fue sacada a la luz por los alemanes Kraftwerk, mostrándoles asimismo como fríos experimentadores del virtuosismo robótico y que posteriormente los británicos, aun con su actitud punk se hicieron al teclado como instrumento para crear melodías pre-fabricadas al mejor estilo “Do it yourself” y aun así considerando la influencia de los alemanes, llevaron esta fría música desde el ámbito urbano hasta el mundillo del pop de fácil consumo, haciendo de ésta un cliché en la primera mitad de la década de los 80. De ahí nombres célebres como Orchestral Manouveurs in the Dark, Depeche Mode, The Human League, Cabaret Voltaire, Soft Cell, y muchos más.

La escena Americana y la Británica han tenido un desarrollo paralelo algo disímil, y si bien en la Gran Bretaña todas estas propuestas nuevaoleras que surgieron de las cenizas del punk a manera de evolución más estilizada, en Estados Unidos, surgieron por motivos diversos, entre estos la reacción a la inevitable invasión británica que se venía. Los artistas que surgieron de esta época tenían una propuesta, que rayaba más entre lo pintoresco y colorido, más que dentro de lo artístico y experimental. A esto se debe seguramente que algunos de estos artistas “Sintéticos” que emergieron en el escenario norte Americano, resultaran estancándose en carreras efímeras, el “One Hit Wonderismo” o simplemente el ostracismo. Sin embargo sus éxitos, permanecieron, y quedaron para la posteridad. A continuación un repaso de algunos de estos artistas.

DEVO: (Akron, Ohio)

Uno de los más incomprendidos, si nos acercamos a su discografía, encontramos un mundo fascinante, de melodías Punk, ornamentadas con elementos electrónicos y pseudos futuristas, cual si fuesen una versión satírica de los Kraftwerk.


BERLIN: (Los Angeles CA)

Su música recuerda, al TECHNOIR, aquel famoso club, de la Película Terminator donde se arma un tiroteo. Aunque a ellos se les conoce más por la canción de amor de la película TOP GUN, sin embargo ésta no muestra el aunténtico potencial de la banda, aunque sí la hermosa voz de su cantante.Terry Nunn. Es una banda digna de recordar con respeto.



ANIMOTION:

Sí bien tuvo una vida bastante larga (intervalo 1983-1990), con una segunda era desde 1996 hasta el presente, y con varios miembros que pasaron en su formación, no se conoce gran cosa de ellos. “Obsesssion” en realidad su hit más representativo. No sé con exactitud si definirlos como una banda de culto o una simple "One Hit Wonder".



INFORMATION SOCIETY:
(Minneapolis)

Eclécticos, experimentales, y a la vez un poco pintorescos, su música puede sonar a muchas cosas, desde Depeche Mode, pasando por New Order y Art of Noise, hasta el más urbano Freestyle americano (Qué apareció después), una propuesta realmente artística y experimental, aunque muy a la Americana, su vocalista James Casiddy daba sus recitales a bordo de unos patines.





CAUSE AND EFFECT: (Sacramento, CA)


Aparecidos a finales de los 80, y con unos hits interesantes a principios de los 90, los Cause and Effect, fueron confundidos alguna vez con los Depeche Mode, quienes en esta época ya estaban sumergidos en sus lúgubres pasajes de Black Celebration, For the masses y Violator, y cada vez se alejaban más del dance. Sin embargo los más asiduos fans de los de Basildon en aquella época no cayeron en la trampa ya que la propuesta de Cause en Effect, era por consiguiente otro contexto.











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BAJO TIERRA (Ojos enfermos)



Como homenaje a aquellos jóvenes discípulos míos que decidieron elegir el Rock n´ Roll como guia de su sendero hedonista, los cuales en estos día con tristeza y desconsuelo se lamentaban ante la noticia de la posible desaparición del evento "Banda Ancha" donde tocan diversas bandas de la (Ahora más que nunca subterránea) escena local, la cual se fue sumirgiéndo en el fango más y más gracias a nuestro genético sentir alegre y caribeño que abre más el corazón a todo lo que tenga que ver con lo tropical y alegre, además de que la cultura rockera fue acostumbrándose a los grandes eventos culturales gratuitos, que fueron disminuyendo el interés de los empresarios en traer artistas de peso a la ciudad de Medellín, así como la desaparición de las radio estaciones cuyos géneros eran basados en el pop-rock, traeré a colación uno de aquellos artistas, que surgieron en aquella (Ya casi) remota época donde a Medellín aun se le llamaba "La Capital Colombiana del Rock" y de donde retoñaban artistas que se destacaban por sus propuestas atrevidas, y algo "Vanguardistas". Algunos "historiadores del rock local", dicen que "Bajo Tierra" comenzó siendo una banda de covers del New Wave ochentero, pues bien, lo que bien se sabe es que, los Bajo Tierra, nombre muy idóneo para un grupo subterráneo, se dio a conocer en los medios criollos a principios de los 90, en esa época donde la inseguridad en las calles, los sicarios, los carros bombas, las milicias, eran las noticias que diariamente despertaban al Valle de Aburrá. Los recuerdo en un programa de variedades que por la época pasaban en TV abierta, donde también se podían vislumbrar videos de otras promesas del Rock Nacional (Que por cierto no se llegaron a cumplir) tales como Poligamia, Compañía Limitada, Los grandiosos "Estados Alterados" Y los Ekhymosis, quienes cuando estaban a punto de dar el salto al Mainstream, desaparecieron dando la impresión de que se haya considerado más rentable que la imagen de su vocalista (Juan Esteban Aristizábal AKA: JUANES) fuera la más propicia para llenar las arcas de los sellos y managers. Pero volviendo a lo del susodicho programa de TV, comenzaron a pasar un videoclip, cuya atmósfera al principio me generó el mismo malestar que me produce pasar por las zonas más deprimidas (Y deprimentes) del centro de Medellín, mostrando las afueras de un antro de esos del sector de Guayaquil, centro donde se concentraban (No sé si aun) toda suerte de viciosos, viejos alcohólicos, prostitutas, jíbaros... y donde un Payasito muy valijudo voceaba alegremente "Siga, Sigan, lindas chicas!!" en adición también de la menesterosa producción , que no le falta demasiado para ser video casero, se vuelve de repente poderosa cuando empiezan a sonar los platos de la batería y el sensacional riff con distorsión Wah Wah, característicos de la canción "Ojos enfermos". Terminó el video y dije "Esta es la imagen simbólica del Rock Nacional" para la posteridad y siempre jamás... GENIAL!!
La canción fue éxito de Radio y hoy día se le escucha como un clásico tanto en la radio (Las pocas de rock que quedan) y en los bares.
En 1996 Bajo Tierra publica un tercer álbum y que parece que fue su obra cumbre titulada "Lavandería Real" (Nombre tomado de una Lavandería abandonada que en ese tiempo estaba en el sector de Villanueva), donde aparecen sus éxitos "El Pobre", y la hermosa "Las Puertas del amor", sin embargo la banda penosamente desapareció, y no se tuvo noticias de ellos hasta 2006, donde regresaron con nueva producción, sin embargo, ese regreso parece no haber reivindicado nada.

CONTROL (The Story of Ian Curtis)

Fue en un concierto de Sex Pistols, en donde Ian Curtis se encontró con sus compañeros del colegio Bernard Sumner y Peter Hook, quienes en aquel entonces eran aspirantes a banda Punk y con una erudición relativamente limitada. Curtis, ya casado, y con un modesto empleo, les dice a los chicos que está a disposición por si quieren probar un vocalista, pocos días después, el grupo que entonces se llamaba Warsaw, no sólo contaba con la voz de Curtis sino también con la poesía existencial reflejada en sus letras. Luego y por razones que aun se desconocen, el grupo “Warsaw” estaba intentando un nombre diferente: “Joy Division.” Comienza una historia legendaria pero de vida efímera.

A finales de los 70, cuando la explosión “Bigbanezca” del Punk comenzaba a atenuarse las bandas que intentaban no desaparecer, parecían padecer un ensombrecimiento y una densificación en su estructura musical, logrando que la furia rebelde y anarquista del punk, entrara en el letargo laberíntico del existencialismo. El film “Control” dirigido por el reconocido, fotógrafo y director de video-clips Anton Corbijn, ilustra una historia (real) que se desarrolla en esta época grisácea, del Manchester de finales de los años 70. Y no necesariamente porque el filme sea a blanco y negro, aunque este aspecto ayude a contextualizar al espectador.
Muchos se han preguntado la razón del suicidio de Curtis cuando su banda estaba a punto de desafiar la gloria con una prometedora gira a Norteamérica, la cual seguramente los sacaría del subterráneo. Sin embargo, una vez ya inmerso el espectador dentro de la atmósfera del filme, la banda y su fama parecen ocupar un plano tan supérfluo que el mismo Curtis parece ir abandonando paulatinamente, pues ha fracasado en su vida matrimonial, y es un problema con el que no sabrá convivir, ni siquiera siendo una estrella de rock consagrada.
A continuacíon una escena del filme donde escenifican la primera aparicón de Joy Division en T.V.

ASTROBOY (The Buggles)

En realidad la canción no tiene una relación directa con el famoso personaje del manga y la animación japonesa, ni mucho menos los autores de la misma. Esta canción es simplemente un tesoro de melómanos que resulta siendo eclipsada y practicamente olvidadas debido a algún éxito rotundo de alguna otra canción del mismo álbum origen.
Para los que conocen algo de Pop/Rock de los años 70 y 80, es fácil ubicar, al menos como referente el nombre de "The Buggles", La banda de Trevor Horn y Geoff Downes, quienes tras ser los reemplazantes de los legendarios Jon Andersson y Rick Wakeman del grupo Yes , quienes se desprendían de su estilo sinfònico, experimentando un sonido más sintético y futurista. Sin embargo, Drama (1980), el primer álbum de Yes que no incluyó a Jon Anderson como vocalista, no obtuvo la acogida adecuada ya que el público no toleró la presencia de los 2 extraños en el grupo, así que tanto Horn Como Downes, prosiguieron en su proyecto paralelo ya establecido en 1977 llamado "The Buggles" (Llevaban ese nombre ya que Horn quería un nombre lo más feo posible para su banda, y no pudo encontrar otro peor) . Y como decía, The Buggles son fáciles de ubicar por su canción estelar "Video Killed the radio star", quien tuvo el privilegio de ser el primer clip en ser pasado en la cadena MTV (Cadena que hoy día, rara vez pasa un video clip)

Buggles vendría a desintegrarse a principios de los 80, dejando sólo 2 álbums, Horn se consagró como productor de renombrados artistas, mientras que Downes prosiguió con ex integrantes de bandas progresivas como Emerson Lake and Palmer y hasta el mismo Yes una "Superbanda" ochentera llamada Asia".

Hace algunos años, el álbum de The Buggles "The Age of Plastic (1979)" , llegó a mis manos sin yo tener ansioso interés en escucharlo, pensando no encontrar nada diferente a su famoso super-hit, ya que para mí sigue siendo "Una canción normalita", me encuentro con un álbum soprendentemente hermoso, con tonadas amenas como la atmosférica "I love you miss Robot", cuya línea de bajo aún me estremece, y la melancólica Astroboy que me llamó la atención por la reminicencia que me trajo su nombre. Una canción que fue uno de los fondos musicales de aquella solitaria pero linda época.

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