Fabián Madorrán

A veces, el repudio por ciertas personas sumado al hecho de "hacerse odiar" hace caer la primera pieza de un dominó que resulta irreversible. Así fue como Fabián Madorrán, el cual tuvo muchas veces discutibles, polémicos y hasta malísimos arbitrajes, vio como se lo terminó de devorar en aquel año 2004.
Clarín, en su edición del 31 de julio de 2004 decía: Se mató Fabián Madorrán: "He tomado la determinación de quitarme la vida", dijo en una carta. Tenía 39 años, problemas económicos y estaba en juicio contra la AFA.

Eran las 10.30. Fabián Madorrán se sentó en un banco del Parque Sarmiento, en el pulmón principal de la ciudad de Córdoba, a tres cuadras de la terminal de ómnibus y a cuatro de la casa de gobierno. Los automóviles y la gente circulaban como todos los días. El ex árbitro internacional extrajo de entre sus ropas una pistola 9 milímetros, se la colocó en la boca y apretó el gatillo. El disparo retumbó por todo el Parque y uno de los muchos testigos corrió hacía el lugar. Cuando vio la sangre en el rostro de Madorrán, tomó un teléfono y llamó a la policía. Inmediatamente llegó un patrullero y uno de los efectivos reconoció al ex árbitro. Enseguida le colocaron algunos diarios sobre la cabeza para que los curiosos no pudieran observar otra cosa que los pantalones y los zapatos negros. La causa judicial, en la que interviene el fiscal Alejandro Moyano, del Distrito dos, turno uno, fue caratulada como suicidio.
La sorpresa de todos. Su abogado Juan Mario Spirópulos fue uno de los primeros en enterarse de la trágica noticia. "Sí, estaba deprimido por su situación. A él lo dejaron sin trabajo en la AFA y Fabián se había matado para ser árbitro internacional. La verdad, no sé por qué tomó esta determinación, pero se ve que estaba mal". Spirópulos (hijo de Mario, aquel ex presidente del Racing cordobés) es el abogado que llevaba adelante dos juicios contra la AFA, por orden de Madorrán. "El tema de rescindirle el contrato estaba en plena etapa probatoria en el juzgado 96 civil de Capital Federal, a cargo de la doctora Marta Caviglia. Y el otro juicio contra la AFA es una querella criminal, por todo lo que pasó. En primera instancia, la jueza Caviglia determinó que Madorrán podía seguir trabajando, pero el Colegio de Arbitros desoyó ese dictamen". Jorge Videla, el destinatario de la carta de Madorrán, llegó al Parque Sarmiento minutos después de conocerse la noticia. Ya había leído la carta, porque previamente pasó por el departamento de la calle Balcarce. "Desde que la AFA lo dejó sin laburo se sentía mal, porque el dinero que fue a buscar a Buenos Aires se lo robaron. Y ya no tenía de dónde sacar plata", comentó a los cronistas en el lugar del hecho. Su madre, Lucía García de Madorrán, dijo ayer por radio Mitre: "Había estado mal, muy decaído, deprimido al no estar dirigiendo. Por eso se fue de Buenos Aires, quería estar lejos de las canchas". Final en Córdoba. Madorrán vivía allí desde febrero.
Soñaba con volver a dirigir y con seguir la carrera de periodista, junto a Oscar Dertycia y José Luis Villarreal, en una FM local. Se lo veía por las calles de la ciudad, especialmente de noche. Una vez fue al estadio Olímpico y se puso la camiseta de Talleres. Cuando lo vieron por televisión en Mendoza, los dirigentes de San Martín (en la Promoción de 2003 tuvo un arbitraje polémico en el Malvinas Argentinas) pusieron el grito en el cielo. El pasado domingo, el ex árbitro (que le inició un juicio a la AFA cuando en setiembre de 2003 le dieron de baja por "mala actitud física") viajó a Buenos Aires para cobrar un crédito que había solicitado para inaugurar un cyber café con cabinas telefónicas. En la Capital Federal tenía otro con su amigo y árbitro Héctor Lunati, pero esa sociedad se había roto en los últimos meses. Debía volver a Córdoba el miércoles, según dijo su amigo Videla. El empresario le dejó mensajes en el celular, pero Madorrán nunca los respondió. Volvió el jueves a la noche. No se comunicó con nadie. Dicen los vecinos de los departamentos ubicados en Balcarce y Boulevard Junín que saludó con la sonrisa de siempre. Pero el jueves tomó un papel y empezó a escribirle a Jorge Videla. Y allí le confesó que "tomé la decisión de suicidarme", en una especie de carta testamento. El viernes a la mañana se encaminó hasta el Parque Sarmiento, a unos trescientos metros del departamento que alquilaba y terminó con su vida.
Con la muerte de Madorrán se deberá realizar una declaratoria de herederos para seguir adelante con los juicios. "Estamos reclamando más de 200.000 pesos, pero aún no se determinó ningún montó", agregó Spirópulos. Según otros abogados consultados por Clarín la familia está en condiciones de pedir una ampliación de la demanda. Fabián Madorrán murió, pero la polémica sigue.

Recordar, algunos hechos desafortunados antes de su muerte, como la supuesta acusación de varios jugadores de que cantaba canciones de Boca mientras dirigía (amedrentando a los rivales) o como cuando apareció en la platea del Estadio Córdoba (Chateau Carreras) con la camiseta de Talleres puesta... o el trillado (en aquel momento) "Madorrán Madorrán, por el culo te la dan... puto puto puto puto".

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