Colón Puma 2008


Izquierda: camiseta nueva, pantalón viejo. Derecha: camiseta nueva, pantalón suplente nuevo.

Que a Puma ya no le importa como antes el fútbol en Argentina, no es ninguna novedad... pero, reflexionando, nos damos cuenta que no le tenemos que echar la culpa a la multinacional alemana, sino a su mediocre filial (Unisol S.R.L.) que hace y deshace como quiere. Para ejemplos, tenemos este de Colón de Santa Fe, que después de 3 largos años, a mediados de la segunda mitad 2007 cambió su camiseta. Linda, sobria, sin elementos superfluos, pero con un algo imperdonable. Venía todo muy bien, hasta que... a la hora de usar los clásicos pantalones blancos del equipo santafesino, se ve que no tuvieron mejor idea que seguir con los pantalones viejos! (un despropósito). Eso si, los suplentes (negros con vivos rojos), sí son los de la última equipación. ¿problemas de logística o cuentas ajustadas que no cierran?. Ellos solos lo sabrán, mientras, cada fin de semana, la parcialidad "sabalera" se tiene que bancar los mismos pantalones de hace años. ¿A alguien le importará?
Aunque ya para la segunda mitad de 2008, se “normalizó” todo... como era de esperarse y como tiene que ser...

UPDATE: A partir de 2009, Puma deja de vestir al club santafesino.

¿Qué River? ¿Boca?

El Club River Plate de la ciudad de Bell Ville, Córdoba, tiene la camiseta azul y oro. Cuenta la historia que, setenta años atrás, las aficiones de sus fundadores estaban repartidas entre los 2 clubes porteños. En un insólito gesto de convivencia, decidieron que la entidad recién creada llevara el nombre de uno de ellos y la camiseta con los colores del otro. Barrileterismo para algunos, sensatez y atisbo de neutralidad para otros.

PD: este post está basado en una vieja nota de la Revista Nueva (en este caso, de la sección Ramos Generales), sutiles modificaciones mediante, les dejamos el recorte abajo. Haciendo click, podrá ampliar la imagen.

Kayac: "La mar en Bote"

El kayac es ropa que navega. Capitán y único marinero de este sobretodo plástico, el deportista lo viste con cuidado y entra en el agua corriendo los mismos riesgos que los inuit (mal conocidos como esquimales), antiguos inventores del artilugio. Arriesgar el pellejo parece fascinar a los kayaquistas. El bote en cuestión, es una canoa casi tan estrecha como un "cockpit" de un F1. Se impulsa hacia delante o atrás, frena y dobla a puro músculo, con la ayuda de una pértiga cuyos extremos son palas. El remo solitario (llamado pagaya) es el arma de supervivencia del sujeto que va dentro. Algunos excitados se tiran en kayacs desde lo alto de cascadas de 20 metros o más y tratan, con golpes de pagaya y de cadera, esquivar las rocas que suelen aguardarlos. La apuesta es brava: si pegan con la quilla, se matan. Otros se dedican a descender en kayacs por cauces rápidos: algunos de estos desafíos suelen ser en ríos de la Patagonia. Para superar rocas imprevistas o troncos atravesados es ponerse el kayac al hombro y caminar por la orilla.
Navegantes Neolíticos: La canoa o piragua, antepasado del kayac, era viejisima en la edad de Piedra. El asunto de navegar empezó a 2 puntas: unos cromañones se montaron en troncos y otros inflaron cueros, agarrados a los cuales flotaban hasta la otra orilla. Con el tiempo, los tronqueros se decidieron a ahuecarlos para ir más cómodos y llevar cargas. En cuanto a los sopladores de odres, descubrieron que cosiendo esas pieles a una estructura de ramas, podían armarse una palangana boyante. Ambas ondas tecnológicas confluyeron milenios más tarde en el bote vulgaris. Su mínima expresión es el kayac (hombre-barca en inuit), pergeñado allá en Canadá y Groenlandia por los comedores de hígados de oso. El origen es importante porque toma en cuenta el factor frío y el factor estanqueidad. O sea: el que se moja pierde y el que se congela no cuenta el cuento. Por eso los kayacs tienen una especie de delantal que rodea la cintura y tapa las piernas; impide la entrada de agua y mantiene seco al aventurero. Claro, si uno va con la familia a visitar las Bahamas, el kayac no es el medio aconsejable de transporte. Pero el que ama la comunión secreta con la naturaleza, sin testigos ni molestias, verá que esta canoita milenaria le deja saborear la estremecedora desproporción entre el individuo humano y la dimensión planetaria. Los europeos se enteraron de que existían los kayacs setenta años antes del 1º viaje de Colón, gracias al cartógrafo danés Clavus. Después las exploraciones fueron aportando más detalles acerca de los navegantes del Norte. Pero el canotaje moderno nació en 1865 cuando el abogado escocés John Mc Gregor se paseó por el Támesis a bordo del "Bob Roy", una novedosa canoa que imitaba a las esquimales, hecha de cedro y encina. Pesaba 30 kilos y medía más de 40 metros de largo. Mc Gregor no se limitó a pavonearse entre los cisnes ingleses, sino que trasladó su engendro a varios ríos europeos y se animó a remar por el litoral palestino. Cruzó el Canal de la Mancha a remo, lo que en épocas de la reina Victoria era paquetísimo. Los snobs londinenses lo copiaron enseguida, fundaron el Royal Canoe Club y ahí empezó el kayaquismo. Está de Dios que los deportes se empollen en algún club "very british" (¿?).
Uno para cada uso: En 1990, un estudiante de Münich fabricó un kayac de madera y lona, le vendió la patente a un sastre que se cansó de ganar dinero con él. En 1927, el canotaje estaba muy difundido y empezaron a sucederse los adelantos técnicos. Un tal Hans Pawlatta, de Viena, perfeccionó la maniobra "eskimo", que consiste en volver a la posición normal cuando el bote da vuelta de campana, para no quedar (glu, glu (¿?), cabeza abajo. Después vinieron los cascos de fibra de vidrio y las sofisticaciones actuales. Los kayacs de competencia, hechos de kevlar, pesan apenas 5 kilos y tienen tendencia a seguir bajando. La Federación Internacional de este deporte tuvo que fijar un peso mínimo por razones de seguridad. Eso sí: hay un kayac para cada uso. Los que van a surcar el mar, oponen menos resistencia al viento y están provistos de un timoncito que se controla con los pies. Son veloces, pero no deben alejarse más de una milla de la costa. Los de río son más cortos y maniobrables. En cuanto a los de travesía, también tienen timón pedalero y albergan, además del que rema, bolsa de dormir, carpa, ropa seca, alimentos, salvavidas, largavistas para buscar refugio en caso de tormenta, bengala, brújula, espejo de señales y una radio. Mucho más de lo que pudieron soñar los primitivos marinos del Ártico, que se arreglaban con un arponcito y un amuleto.

PD: este post está basado en una vieja nota de la Revista Nueva de 1994, sutiles modificaciones mediante, les dejamos en imágenes la nota original. Haciendo click abajo, verá las 4 partes de la nota.

Maratón con trampa: "Pícaros in fraganti"

"Que eso no se hace, que eso no se dice...", ¿cuántas veces lo habremos escuchado de boca de tanta gente?. Hubo algunos que nos ganaron en romper con lo del dicho, y fueron más allá. De no creer.
Los hermanos sudafricanos Sergio y Sefako Motsoeneng, de 21 y 19 años respectivamente, creyeron que lo habían logrado. A mitad de la ultramaratón de Johannesburgo, Sergio desapareció de la prueba y dio su lugar a Sefako, que vestía los mismos dorsal, zapatillas, pantalón, camiseta y gorra. Pero Sefako llevaba su reloj en la muñeca izquierda y Sergio lo usaba en la derecha. El error fue fatal. El periódio "Beeld" descubrió el engaño y fueron obligados a devolver el premio de mil dólares, que habían enviado a su padre y a sus once hermanos.
Resumiendo... ¿¿¿se podrá hablar de "vergüenza deportiva" después de esto???

PD: extracto de la sección "deportes" sacado de la Revista Nueva del 29/08/1999. Debajo podrán ver la nota, y haciendo click se ampliará la imagen.


Afganistán: "Haz el fútbol, no la guerra"

Remontándonos al año 2002, algo atrás en el tiempo pero no tanto (aunque no parezca), podríamos recordar que en Afganistán se sucedían en esos tiempos, invasiones, derrocamientos de gobiernos, etc... pero recordaremos que por aquella época y después de bastante tiempo, se volvió a jugar al fútbol. Lo vemos en la siguiente nota:
El primer partido en Kabul convocó a una multitud eufórica y exaltada: como el resto de las actividades cotidianas, el fútbol fue objeto de medidas disciplinarias durante el gobierno talibán. En los estadios no se podía aplaudir ni alentar y los partidos se paraban para que los presentes rezaran, bajo amenaza de azotes. Lo peor, llegaba, en el entretiempo, cuando se abatía a presos con disparos de ametralladoras en el circulo central y se los colgaba del travesaño de los arcos. Viendo esto, apenas la Alianza del Norte tomó Kabul, una de sus primeras medidas fue permitir que los afganos volvieran a disfrutar de un partido por televisión. Así, los que tuvieran TV, pudieron ver en noviembre a Irán, en su partido de vuelta del repechaje para el Mundial de 2002 contra Irlanda, a pesar de que el resultado fue adverso, ya que aunque ganaron los persas, quedaron afuera por diferencia de gol. La locura, llegó cuando la federación inglesa organizó en el estadio olímpico, el primer partido que se jugó en el país desde el comienzo de la guerra posterior a los atentados en Nueva York. Jugaron Kabul United, un combinado de jugadores de los 4 equipos más importantes de la ciudad contra un equipo de soldados de la Fuerza de Asistencia y Seguridad internacional, integrada por 16 países europeos y Nueva Zelanda, capitaneado por el ex jugador de Tottenham Hotspur Gary Mabbut. El evento convocó a 30.000 personas que hicieron cola para comprar entradas en el mismo muro que durante el régimen talibán fue paredón de fusilamiento, pero no todo salió perfecto: 15000 personas se quedaron sin entrada (o querían entrar gratis) chocaron violentamente contra efectivos de la fuerza internacional de paz, formada casualmente por los mismos ejércitos que integraron el combinado que enfrentó a los locales, que había desplegado un operativo de seguridad impresionante temiendo algún atentado. Había vuelto, finalmente, la "normalidad". Entre tanto, la FIFA ya invitó al presidente de la Federación Afgana, a viajar a la sede de la entidad, en Zurich, e instruyó al director ejecutivo de la misma, para que analice con la federación "las necesidades que tiene el fútbol en este país, para permitir su posible reingreso a la familia internacional de este deporte".

PD: este post está basado en una vieja nota de la Revista Nueva (en este caso, fotocopiada), sutiles modificaciones mediante, aquí les dejamos en imágenes la nota original. Haciendo click abajo, verá la nota.

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